Probablemente ya tienes todo lo que necesitas, pero no lo sabes y sigues buscando. Probablemente no necesitas mucho más, pero puede que no lo sepas y sigas buscando, sigas gastando energía en conseguir cosas que no te aportarán más felicidad que las cosas que ya tienes; es más, si haces esto, probablemente pongas en peligro las cosas que ahora mismo están presentes en tu vida.

El gran problema de la humanidad hoy en día es saber cuándo decir basta, tengo suficiente.

Hace poco que en casa ha ocurrido algo que limita mucho nuestra solvencia económica. De momento no habrá vacaciones fuera, ni gadgets nuevos, ni cursos en Granada o Madrid, y hasta tendrémos que vigilar cuántas veces podremos llenar el depósito de combustible de los dos coches que tenemos… Pero esto no me hace sentirme mal, sino que me hace apreciar los regalos que ya tengo.

Puede que tú te sientas igual. Puede que tus recursos se hayan limitado mucho en los últimos tiempos, o puede que sigas teniendo muchos (o incluso más que antes) pero igualmente no te sientas bien. Ambas situaciones son normales. Esá relacionado cono cómo ves el mundo… Lo que ves y lo que probablemente das por hecho y puede que no estés apreciando lo suficiente:

Estos son algunos ejemplos de cosas que ya tienes y que te propongo re-valorar:

Ducharse, y sentir cómo el agua tibia recorre tu cuerpo. Abrir el grifo y que corra el agua. Poder elegir entre fría y cliente. Sentir el agua por tu cuerpo, relajarse sintiéndola sobra la piel. No todas la personas de esta planeta tienen ese lujo su disposición. En realidad hace muy poco que lo tenemos… los que lo tenemos.

Andar con unos zapatos cómodos. Hace poco andé por una playa pedregosa, y pensé ¿cómo sería andar por este planeta hace mil años? Sin duda bastante más incómodo y probablemente inseguro que hoy. Pasear por la ciudad, salir el campo, mover las piernas y sentir cómo se activa tu flujo sanguíneo a la vez que nuestra mente fluye de aquí para allá y simplemente contempla la naturaleza. ¿No es este un placer mayor que muchos otros para los que necesitas una “VISA”?

Útilmente he pasado algunas simplemente observado esta montaña, sus picos, sus árboles, las rocas que se han desprendido, a carretera que a surca, el silencio que la rodea…  Y he logrado calmar mi mente.

Tomar un café o un té o un vaso de agua fresquita. Estar en tu casa, limpia, o en una cálida cafetería. Tal vez moderna, ¿o por qué no de estilo retro? Poder elegir diferentes bebidas, a un precio asequible. Relajarte en su asiento. Ojear un libro mientras bebes. Mirar tu iPad. Chequear tu móvil. ¿No es genial?

En ciertos aspectos somos como aquel jóven príncipe shidartha que no podía apreciar cuán extraordinaria era ya su vida porque siempre la había vivido así y no tenía elementos con qué compararla.

Sentarte en pijama en un sillón cómodo y elegir que ver en la TV, una serie, una peli o un documental. Ahora lo tienes casi todo en línea, y puedes optar. Probablemente puedas relajarte en tu lugar preferido y cambiar las ideas de tu mente por una historia ajena que te entretenga durante una hora. La humanidad siempre se ha divertido y ha aprendido contando y escuchando historias (desde que nos reuníamos alrededor de un fuego), y ahora tienes más que nunca al alcance de tu mano.

Dormir hasta que te despierte tu propio cuerpo. La sensación de una cama recién hecha, con sábanas recién lavadas-planchadas. No, ni siquiera tienen que ser nuevas ni las de un hotel de lujo. En casa, poder prorrogar la hora de levantarse y sentir cómo el cuerpo se recarga. Tener una mirada donde sentirse seguro, una casa limpia que puedas mantener cálida en invierno y fresquita en verano. Sentirse a salvo y a cubierto de las inclemencia del tiempo.

Contemplar en silencio la belleza de las cosas: de tu gato, tus hijos, el arte. Simplemente pararse y mirar las cosas que te rodean. A veces yo les hago fotos. Otras veces sólo quiero verlas.

Comer verduras. Saborear una cerveza bien fresquta o un vaso de vino. Nunca hemos podido tener una alimentación tan rica y variada por tan poco. No es necesario elaborarla demasiado, ¿qué más necesita una sandía?, ¿y una mandarina?, ¿y una ensalada de crujiente lechuga con rojos tomates y fresco pepino aderezada con unos pocos frutos secos?

Charlar con tus amigos, o con quién sea. Hablar por hablar. Debatir. Aprender. Reflexionar. Reír.

Hacer el amor con detenimiento. Creo que sobre este punto no hacen falta muchos más detalles. Si en estos momentos no tienes a nadie, no olvides que tú te conoces mejor que ningún otro.

Oír música. Hay tantos y tan económicos servicios “en la nube” une te permiten escuchar toda la música que se ha creado desde que nuestra especie guarda registros. Todo está ahí, esperando a que tengas un momento y un cojín cómodo. No haga nada más. Sólo escúchala y percibe las sensacaiciones, las respuestas que da tu cuerpo al oírla.

Meditar bien, pensando en algo y disfrutado de cómo una idea lleva a otra tal árbol que se va desplegando en la mente… O simplemente dejar la mente en blanco, concentrárnos en la respiración y permitir que aflore nuestro “yo” interior.

Cuando desees cosas que no tienes, cuando desees cosas a alcanzar, piensa que todo tiene un precio, que este precio probable te serán horas (días, meses, años…) de tu vida, y plantéate si te merece la pena. Piensa en las coas sencilla que y tienes, y si te merece la pena realmente conseguir “MÁS” ya que aunque suene tópico,

“Más no es mejor”

No estamos alabando la vagancia.

No estamos diciendo que no nos movamos ni tratemos de mejorar.

Sólo decimos que hemos de hacerlo dentro de un equilibro, aunque de eso seguiremos hablando en futuros post.

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