Seguro que piensas que la FELICIDAD depende en gran parte de cuántas cosas tienes, y en efecto, para ser más feliz necesitamos cubrir nuestras necesidades, necesitamos “consumir” ciertas cosas… pero al igual que con todo, ¿tendrán un límite?, ¿más cosas cosas es igual a más felicidad?, ¿qué es eso de una casa minimalista?

Cuando comencé a investigar sobre el MINIMALISMO, uno de los primeros blogs que visité es The Minimalists, y uno de sus artículos más curiosos es en el que, Joshua Fields Millburn, uno de los dos blogger que lo mantienen, mostraba su casa en allá por 2012 (ahora se ha ido a vivir a una cabaña en los bosques)

Su forma de vida (y su casa minimalista) me pareció inspiradora, y me motivó a iniciar cambios en la mía.

Transformaciones que aún no han terminado, y que me aproximan a un estado de mayor felicidad.

Joshua comenzó a interesarse por el MINIMALISMO en 2009, el mismo año en que los cimientos de su vida se sacudieron para siempre. Por una parte, murió su madre, y por otra, terminó su matrimonio. Abatido y sin rumbo leyó un twitt de un conocido minimalista (hablaremos más de eso al final del artículo) y así comenzó su proceso de transformación

Al principio comenzó por pequeños cambios, como desprenderse de los objetos sobrantes que todos tenemos en nuestras casas…. y al poco dejó su estresante trabajo [wp-svg-icons icon=”user-4″ wrap=”i”] como importante ejecutivo de ventas de abultado sueldo… aunque la pérdida económica ya no le importó tanto, pues su nuevo estilo de vida conllevaba automáticamente un drástica reducción de gastos.

¿Vemos su casa?

Al entrar a su apartamento minimalista encontramos básicamente un perchero con lo más esencial: sus llaves, un paraguas, un gorro y un chaqueta por si sala a la calle.

Encontramos también un muro de ladrillo visto y una silla roja; simple y atractiva parece tener más que nada una función superficial de decoración

Casa Minimalista Silla Roja casa Minimalista

Subiendo las escalera  de esta casa minimalista, podemos notar la ausencia casi absoluta de elementos superfluos,
y la tendencia a usar sus propios accesorios cotidianos como elementos decorativos.

Así, nos muestra una de sus chaquetas favoritas, en la imagen de enmedio,
y apenas complementa la decoración con una mesita auxiliar en la que coloca un bonito bol
en el que suele dejar las cosas que cotidianamente suele llevar “encima”,
tales como los auriculares, las llaves, algún bolígrafo, cuadernos…

Casa Minimalista Escalera Casa Minimalista Chaqueta Casa Minimalista Mesita del Teléfono

Más abajo un antiguo teléfono rojo (sin línea), que en principio nos podría parecer un simple ¿elemento decorativo? (!),
pero que en realidad simboliza algo para el:
la desconexión del teléfono y de la necesidad de estar conectado.

Llegados al salón, sigue manteniendo lo esencial para su felicidad en este apartamento minimalista:
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En la foto, Joshua junto al coautor de su blog, Ryan Nicodemus.

Una mesa de comedor (que también usa para reunirse o y trabajar)
con pocas y sillas elementos a juego, además de un segundo bol donde colocar esas pequeñas cosas que a menudo no hay donde guardar.

Nos cuenta también que en salón tiene uno de sus lugares favoritos, el sofá de pensar:

DSC_8393 Salón Minimalista. Rincón de pensar

En el salón apenas hay otros dos elementos más…

Una guitarra (se declara un pésimo intérprete):

Guitarra

y tal como se apreciaba en la imagen de más arriba, donde aparece en el “sillón de pensar”, una pequeña barra que divide la cocina del resto de la estancia:

Taza de café en casa minimalista

De la cocina nos muestra poco más. Apenas un estante con latas y productos de limpieza:

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y una repisa donde descansan los pocos libros que han sobrevivido a su transformación minimalista (antes tenía más de 2.000) y pasarse al Kindle:

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Esencialmente parece que sólo tiene manuales que podría usar frecuentemente para resolver dudas cuando escribe. Nada más.

En tanto a la zona de trabajo, nos encontramos con el rincón donde crea parte de sus posts (le gusta también bastante escribir en cafeterías [wp-svg-icons icon=”mug” wrap=”i”]).
Como detalle interesante, menciona algo a lo que yo nunca renunciaría: no dispone de internet [wp-svg-icons icon=”connection” wrap=”i”] en casa:

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Escribe en una pequeña mesa de color blanco sobre la que reposa un Mac Book Air que ha colocado sobre una base que le permite que la pantalla esté al nivel de sus ojos. Complementa el equipo con un teclado externo y una trackpad.

La imagen también nos deja ver parte de su último rincón de la casa,
el dormitorio, donde también cuenta con apenas lo justo…

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Una cómoda para guardar algunas camisetas y un equipo de música basado en su reproductor portátil…
y precisamente esa es otra de sus grandes lecciones, pues nos muestra la poca ropa con la que cuenta:

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Hoy en día casi todo el mundo en occidente tiene mucha más ropa de la que necesita.

Pero lo peor es que creo que parecen que no están contentos con la que ya tienen. Nunca están satisfechos con nada por demasiado tiempo. Siempre acaban queriendo más.

La ropa “de marca” conlleva un evidente gasto económico para “estar a la moda”, para “que combinen los pantalones con los zapatos”,
como si hubiésemos dejado de comprender que la ropa se creó para proteger nuestro cuerpo del contacto directo con el ambiente,
y que probablemente, más allá de la comodidad y la durabilidad que pueda aportar una pieza, poco más deberíamos valorar.

Pero no es así. Las marcas invierten miles de millones en hacer creer que tenemos que actualizar nuestro vestuario cada temporada, y que si no, no deberíamos estar felices [wp-svg-icons icon=”tongue” wrap=”i”], a diferencia de los sonrientes chicos/as que nos muestran en sus anuncios.

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DSC_8438Cinco pares de zapatos,
cinco camisas, todas ellas blancas,
unas pocas camisas informales
y un par de sudaderas,
además de las toallas.

Dice que tiene un traje escondido en alguna parte, pero por lo que sé, casi siempre usa vaqueros.

En su artículo (que ya tiene unos cuanto años), nos  contaba además:

Es evidente que las imágenes de arriba no representan cada artículo individual en mi apartamento, aunque eso es casi todo. El apartamento, obviamente, tiene un inodoro y una nevera y una ducha. También tengo marcos de fotografías digitales en un estante junto a los libros de escritura; productos de limpieza alineados cuidadosamente en un armario del pasillo junto a una plancha y tabla de planchar; e incluso una lavadora y una secadora que se encuentran escondidas detrás de una puerta corredera en el dormitorio.

Además poseo otras cosas no se representan, como por ejemplo, un coche y un traje y un cajón de calcetines y ropa interior y una bolsa de viaje.

Dicho esto, mis necesidades cambiarán con el tiempo, y por lo tanto lo que poseo va a cambiar, pero voy a seguir abrazando el minimalismo como una forma de vida porque los beneficios son asombrosos (a saber: vida intencional, la libertad personal, la conciencia más profunda, una mejor salud , la mejora de las relaciones, crecimiento individual y contribución significativa).

Hay un montón de beneficios complementarios de vivir mi estilo de vida minimalista,muchos de los cuales jamás hubiera imaginado.

Por ejemplo, yo solía pasar ocho horas para limpiar mi casa anterior que era bastante más grande (de tres dormitorios suburbano)

Pasar la aspiradora y fregar los suelos, quitar el polvo de todas las superficies lleva bastante tiempo;
pero mi actual apartamento se limpia en menos de 45 minutos,
incluyendo fregado y la limpieza del cuarto de baño.

No tuve ni que “poner  orden” antes de que se tomaran estas fotografías. En serio. Así está mi casa a diario.

Recuerdo los tiempos en que me pasaba un fin de semana organizando la “basura” que acumulaba, separando miscelánea en cajas contenedoras… pero ahora es fácil de mantener el orden.

En su lugar, he descubierto que es mucho más fácil deshacerse de algo que mantenerlo para tener que limpiarlo u organizarlo.

Los espacios vacíos nos permiten centrarnos en nosotros mismos y la gente alrededor de nosotros.

El mayor beneficio adicional, sin embargo, es la calma que siento cuando vuelvo a casa.

Ya no estoy preocupado por el desorden que tenía de pared a pared. Ya no estoy preocupado por el caos organizado. Ya no estoy descontento con mi entorno.

Mi vida es sencilla, en un espacio tranquilo, relajado, sereno.

En otoño de 2012, Joshua se mudó a una cabaña en Montana, 
que sigue siendo minimalista en cuanto a posesiones materiales,
pero que pierde un poco el encanto de este apartamento urbano.

Cuando les hablo de MINIMALISMO, muchos de mis amigos se sorprenden de ciertas cosas:
[wp-svg-icons icon=”apple” wrap=”i”]¿tiene un Macbook Air?, ¡Eso no parece minimalista!
[wp-svg-icons icon=”tags” wrap=”i”]¿usa una chaqueta de cuero?, ¡no parece estar concienciado con los derechos animales!
[wp-svg-icons icon=”lightning” wrap=”i”]He visto que tiene velas, un teléfono sin línea… ¡¿eso no es minimalismo!?

Parece como si muchas veces nos gustase buscar los fallos de los demás,
más que atender lo que nos dicen.

Por supuesto que todos tenemos incongruencias. ¿Quién dijo que ser humano es totalmente racional?, ¿Aristóteles al proponer su “lógica”?
Lo siento pero ni la naturaleza trazas líneas rectas ni el ser humano es racional, lógico y coherente.
Pero de esto ya hablaremos en próximos posts…

Volviendo al tema principal,
Los MINIMALISTAS no son monjes que hacen voto de pobreza.
Nada más allá de la realidad.

Son personas que han decidido tener pocas cosas, las imprescindibles, pero esas pueden ser de la CALIDAD que deseen.

No tener muchas cosas te permite reducir tus gastos, eliminar el desorden, centrarte en lo importante,
pero desde luego, si te gusta tener un Mac, en lugar de un lento PC lleno de virus, puedes tenerlo.
Es más, con el dinero que habrás ahorrado al no comprar tantos trastos inhútiles, probablemente podrás tenerlo antes.

He aprendido muchas cosas de este hombre. Llevo algo más de un año sin comprar ropa (no necesitaba hacerlo), he tirado cientos de trastos que tenía en casa y me he abierto a un mundo de nuevas posibilidades del que me gustaría seguir hablándoos en próximos artículos.

¿Y tú, cuántas cosas necesitas realmente para vivir?,