Una vez que experimentamos esa libertad, el no estar preocupados por las cosas, el poder pasar más tiempo haciendo lo que nos importa y no manteniendo en orden lo que tenemos, una vez que experimentas eso no hay vuelta atrás.

 

He pasado casi la mitad de la vida en un sueño,
he perseguido ilusiones materiales que creía me haría feliz
estuviese donde estuviese, mi mente siempre pensaba en el después
nunca era el momento de ser feliz,
siempre faltaba algo para que todo fuese “perfecto”.

Ahora me doy cuenta de que hay mucho “RUIDO” en el mundo,
ahora veo que todo lo que nos rodeas es mucho más simple
ahora se que el ruido que hay en mi cabeza no soy yo…
y ahora sé como acallarlo.

Ahora me doy cuenta de que:
– Las palabras y los conceptos no explican bien el mundo que nos rodea.
– La motivación extrínseca jamás nos dejará ser felices más allá de pequeños instantes.
– Yo sólo tengo un mapa, pero en absoluto conozco el territorio.
– Cuando silencio todo, lo que queda merece ser perseguido.
– No quiero desperdiciar mi vida detrás de falsos mitos.
– No hay dios(es) ni orden basado en una inteligencia suprema.
– Mi mente no puede conocer realmente “qué hay ahí fuera”.

Así que elijo vivir mi vida de acuerdo a estos principios,
aún siendo consciente de que son sólo:

-COMPASIÓN:
el aspecto nuclear afectivo de Mindfulness. Se define como la capacidad de todo ser humano (niños y adultos) de abordar los momentos de dolor, fracaso, frustración e inadecuación propios y ajenos con una actitud profunda de ternura, amabilidad y solidaridad que se une a una intención espontánea de aliviar el sufrimiento.
-HONESTIDAD:
Decir lo que tú piensas que es verdad, o callar por compasión, pero no inventar falsedades.
-RESPONSABILIDAD:
Realizar mi trabajo con la mejor eficiencia que pueda lograr, atender a las normas imperantes y prestar mi apoyo donde sea necesario.